Ya en la recta final para la llegada del 2026, es bueno reforzar los objetivos del sector para el próximo año los cuales, por lo demás, no son muy distintos a los que hemos tenido siempre y que han sido la base para el desarrollo de nuestra actividad productora y exportadora de carnes que van desde Chile al mundo:
Mantener a Chile libre de enfermedades que puedan afectar a nuestra producción animal y el comercio de productos con países terceros. Si bien los productores tenemos una gran responsabilidad en mantener las medidas de bioseguridad en nuestras granjas y así evitar el ingreso de determinada enfermedad, es sabido que el mayor riesgo de ingreso de enfermedades exóticas está a través de productos que puedan ingresar al país a través de pasajeros que nos visitan. Por eso, es fundamental fortalecer el control de pasajeros en los pasos fronterizos, y detener de una vez por todas el ingreso a través de pasos no habilitados. El patrimonio fitosanitario de nuestro país es una de las mayores ventajas competitivas de nuestro sector exportador de alimentos.
Profundizar los acuerdos comerciales de Chile y lograr la apertura de nuevos mercados para nuestros productos cárnicos. En 2025 logramos la rehabilitación de nuestras plantas para exportar a Filipinas, mercado que ha sido la puerta de entrada para nuestros productos en ASEAN. En 2026 esperamos lograr la tan anhelada apertura para las exportaciones de carnes de cerdo y aves en Vietnam, así como avanzar en la apertura de Indonesia y lograr acuerdos de zonificación para Peste Porcina Africana, PPA, en nuestros principales mercados de destino. En un mundo cada vez más competitivo, y con el resurgimiento de medidas proteccionistas, hoy más que nunca es necesario contar con más y mejores acuerdos comerciales que nos permitan llegar a más mercados. Es que con solo 20 millones de habitantes Chile necesita de los mercados mundiales para que sus sectores productivos puedan ser competitivos.
Potenciar la labor del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, actor clave en el desarrollo del sector productor de carnes de Chile. La labor que cumple el SAG tanto en el resguardo del patrimonio sanitario, como en el acompañamiento para garantizar la inocuidad de la producción, ha sido vital para nuestro desarrollo. El gran dinamismo que se ha alcanzado en el comercio mundial, junto con la apertura de nuevos mercados y la necesidad de respuestas cada vez más inmediatas, hacen necesaria una modernización del servicio. Mayor inversión en tecnología, fortalecer el sistema de laboratorios, y la implementación de sistemas modernos que puedan dar mayor respuesta y colaborar con la labor de los funcionarios del SAG es una necesidad urgente y que no pueden esperar más.
Destrabar las nuevas inversiones. En los últimos 15 años el sector productor pudo haber ampliado su producción en un 70% pero producto de cambios permanentes en las normativas medioambientales, y principalmente por una falta de voluntad política de avanzar en normas claras respecto a Ordenamiento Territorial, estos proyectos no se han podido implementar. Esperamos que la implementación de la normativa de olores del sector productor de cerdos, así como el real convencimiento de la necesidad de volver a crecer como país permitan destrabar la discusión en torno a la inversión y el desarrollo en el territorio. Con ello, podremos volver a crecer y así aprovechar el potencial que tenemos como país para la producción de proteína natural.
Esperamos que las nuevas autoridades que asumirán en marzo de 2026 hagan propias estas prioridades y que, trabajando juntos el sector público y privado, podamos seguir desarrollando un sector productor y exportador de carne de cerdo y ave, aportando al desarrollo de los sectores rurales de la zona central de nuestro país.
¡¡Vamos por un gran 2026!!
Juan Carlos Dominguez C.