Transición energética en el sector cárnico: energías limpias, innovación y economía circular

La incorporación de energías renovables, la valorización de residuos y el desarrollo de ecocombustibles están fortaleciendo el aporte del sector productor y exportador de carnes de aves y cerdo a la transición energética del país. Este avance se refleja en hitos como la puesta en marcha de la primera planta de BioGNL de Latinoamérica por parte de Maxagro -ecocombustible renovable producido a partir de biogás- y la obtención de certificaciones internacionales de carbono neutral en la cadena de frío, uno de los eslabones más intensivos en consumo energético dentro de la industria alimentaria.

El sector agroalimentario continúa fortaleciendo su contribución a la transición energética de Chile mediante iniciativas que integran innovación tecnológica, eficiencia operativa y un compromiso concreto con la sostenibilidad. En este escenario, las empresas productoras y exportadoras de carnes de aves y cerdo han impulsado avances que hoy se traducen en resultados relevantes, desde la autogeneración de energía y la valorización de residuos hasta la obtención de certificaciones internacionales de carbono neutral.

Este proceso se enmarca en los objetivos nacionales de transición energética, que buscan alcanzar una matriz 100 % de energías limpias al año 2050. En línea con esta meta, las empresas representadas por ChileCarne han incorporado energías renovables no convencionales en prácticamente todas las etapas de sus procesos productivos, ya sea mediante sistemas de autogeneración -principalmente solar y biomasa- o a través de contratos de suministro de energía verde certificada con proveedores locales.

De esta manera, las energías limpias están presentes a lo largo de toda la cadena productiva: desde la fabricación de alimento balanceado, la iluminación, calefacción y abastecimiento de agua en las granjas, hasta las plantas faenadoras, frigoríficos, instalaciones de tratamiento de aguas y residuos, bodegas y salas de venta.

Biogás, biomasa y eficiencia energética en la cadena productiva

Uno de los ámbitos más relevantes ha sido la autogeneración de energía a partir de biogás, producido mediante procesos de digestión anaeróbica de los purines de cerdo. Este biogás se utiliza en calderas para calefacción, en sistemas de climatización de maternidades y etapas tempranas de crianza, en el peletizado del alimento balanceado y en la generación de energía eléctrica, tanto para autoconsumo como para inyección a la red.

A estas soluciones se suma el uso de otras fuentes de biomasa para la generación de energía térmica -empleada como agua caliente sanitaria o vapor en plantas faenadoras- junto con el desarrollo de proyectos de generación solar fotovoltaica, incluidos parques multipropósito que operan como techumbres de estacionamientos. Estas iniciativas se complementan con tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia energética, reforzando la competitividad y sostenibilidad de las operaciones.

En este contexto, la producción de ecocombustibles a partir de biomasa, especialmente desde purines y otros residuos orgánicos, se ha consolidado como un eje estratégico para el sector porcino chileno, permitiendo avanzar hacia modelos de economía circular en los que los subproductos del proceso productivo se transforman en nuevas fuentes de energía. Este enfoque cobra especial relevancia frente a las metas climáticas internacionales, donde los combustibles alternativos cumplen un rol clave para reducir emisiones en sectores de difícil electrificación, como el transporte de carga pesada.

Maxagro y la primera planta de BioGNL de Latinoamérica

En este escenario, Maxagro se ha posicionado como uno de los actores destacados del sector porcino en materia de economía circular, a través del aprovechamiento energético de sus residuos productivos. Este trabajo dio origen a un proyecto pionero en la región: la puesta en marcha de la primera planta de BioGNL de Latinoamérica, desarrollada en alianza con Lipigas, orientada a descarbonizar el transporte de carga pesada mediante el uso de gas renovable.

El proyecto se basa en la valorización del biogás generado a partir de la descomposición de desechos agrícolas de Maxagro, el cual es sometido a procesos de purificación y enfriamiento que permiten transformarlo en BioGNL, un combustible químicamente idéntico al GNL convencional, pero 100 % renovable y compatible con la infraestructura y los equipos actualmente en operación, sin requerir adaptaciones.

“Este hito es la prueba de que, cuando las empresas unimos propósitos, el impacto en la sostenibilidad es real y transformador. Estamos demostrando que, cuando trabajamos de forma asociativa, es posible conectar industrias tan distintas como la alimentaria y la energética para descarbonizar el transporte y mover a Chile de manera innovadora”, señaló Felipe Saelzer, gerente general de Maxagro.

La planta tendrá la capacidad de abastecer con un combustible 100 % renovable y carbono neutral a 270 camiones de carga pesada, lo que equivale al consumo diario de gas de más de 65 mil hogares. Su capacidad de procesamiento alcanza entre 5.750 y 11.500 m³ diarios de biogás.

El uso de BioGNL permitirá evitar más de 35.500 toneladas de CO₂ al año en una flota de 270 camiones, además de reducir de manera significativa las emisiones de material particulado y de óxidos de nitrógeno y azufre, junto con una disminución relevante del ruido asociado al transporte de carga.

La carbono neutralidad en la cadena de frío

La cadena de frío es un componente esencial del sector cárnico, ya que asegura la conservación, inocuidad y calidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena productiva. Su operación continua la convierte en uno de los procesos con mayor demanda energética del sector, transformándola en un foco estratégico para avanzar en eficiencia y reducción de emisiones, especialmente en el contexto de las exportaciones.

En este ámbito, Multifrigo -operador líder en servicios de almacenamiento y logística refrigerada en Chile- cumple un rol clave para la industria alimentaria y exportadora. Su integración a la red de Emergent Cold LatAm fortalece la infraestructura de cadena de frío que sostiene el flujo de carnes y otros productos hacia los mercados internacionales.

Recientemente, su planta El Olivo obtuvo la certificación internacional EDGE Zero Carbon, estándar administrado por la International Finance Corporation (IFC) del Banco Mundial, que reconoce a instalaciones que operan con energía 100 % renovable y han neutralizado sus emisiones de carbono asociadas al consumo energético, posicionándose entre las primeras del mundo en alcanzar este nivel.

“Para alcanzar la certificación EDGE Zero Carbon en nuestra planta El Olivo, primero obtuvimos EDGE Advanced, incorporando sistemas de monitoreo y control eficientes, recambio de luminarias y grifería, uso de materiales sostenibles e instalación de paneles solares. El paso decisivo fue asegurar que el 100% de la energía utilizada en el almacén provenga de fuentes renovables”, explicó Cristian Cornejo, director comercial de Emergent Cold LatAm.

Se trata de la segunda planta en Chile en obtener este reconocimiento. Un año antes, el almacén de San Pedro de la Paz se convirtió en el primero del mundo en su segmento en recibir la certificación EDGE Zero Carbon. “Estas mejoras se traducen en resultados concretos: logramos un ahorro del 64% en energía, una reducción del 27% en el consumo de agua y disminuimos en un 30% el carbono incorporado en los materiales. En Chile hoy contamos con cuatro almacenes certificados EDGE, dos de ellos Zero Carbon”, destacó Cornejo.

Además, la compañía proyecta el desarrollo del mayor almacén automatizado a temperatura controlada de América Latina, consolidando una visión de largo plazo orientada a la carbono neutralidad y a la eficiencia energética en la logística frigorífica.

El rol de ChileCarne en la sostenibilidad del sector

Para ChileCarne, estos avances confirman que la transición energética ya está en curso dentro del sector. Así lo destaca Daniela Álvarez, gerente de Sostenibilidad de ChileCarne: “La incorporación de energías renovables, la valorización de residuos y las certificaciones de carbono neutral están acelerando el aporte de nuestra cadena productiva a las metas climáticas del país. Como sector, estamos convencidos de que debemos participar activamente en este proceso y seguir abiertos a nuevas alianzas que permitan escalar soluciones como los ecocombustibles y la eficiencia energética”.

Este compromiso se refleja en resultados concretos. En los últimos 20 años, el sector ha reducido en un 26 % las emisiones de gases de efecto invernadero per cápita por kilo de cerdo producido, mientras que la producción porcina ha disminuido en un 24 % sus emisiones totales. Estos avances responden a la adopción de tecnologías más eficientes, buenas prácticas productivas y una creciente incorporación de energías limpias, articuladas a través del Programa Chile Origen Consciente (ChOC).