Super Bowl 2026: alitas chilenas llegan a la fiesta más grande del fútbol americano

El Súper Bowl LX no solo marcará el cierre de una nueva temporada de la NFL. Como cada año, la final del fútbol americano volverá a activar una de las tradiciones de consumo más reconocidas del evento: las alitas de pollo. Con una audiencia estimada en 120 millones de espectadores y una demanda proyectada de 1.400 millones de alitas, Chile se posiciona nuevamente como un actor clave en el abastecimiento de este producto en el mercado estadounidense.

El próximo domingo 8 de febrero se disputará el Súper Bowl LX, la edición número 60 del evento deportivo más visto del mundo, que volverá a concentrar la atención global. Más allá de definir al campeón de la temporada, la final se ha consolidado como uno de los mayores fenómenos culturales y mediáticos del año, con un impacto que trasciende ampliamente lo deportivo.

Solo en Estados Unidos, la audiencia proyectada supera los 120 millones de personas, a las que se suman millones de espectadores en otros mercados. En torno a su transmisión se movilizan cifras históricas de inversión publicitaria y se consolidan tradiciones sociales -reuniones familiares y encuentros entre amigos- que han convertido a la comida en un componente central de la experiencia del Súper Bowl.

Este año, el evento se disputará en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, y contará con un espectáculo de medio tiempo encabezado por Bad Bunny, uno de los artistas más escuchados a nivel global, reforzando su carácter de fenómeno cultural que combina deporte, música, publicidad y consumo masivo.

Y aunque los equipos cambien cada año, hay una tradición que se mantiene firme: las alitas de pollo, conocidas como chicken wings, son las reinas del menú del Súper Bowl. De acuerdo con estimaciones del National Chicken Council, durante la jornada se consumen más de 1.400 millones de unidades en Estados Unidos, consolidando este evento como el mayor día de consumo de alitas de pollo del año. Su formato práctico para compartir y la amplia variedad de preparaciones disponibles han convertido a este producto en un verdadero símbolo gastronómico del espectáculo.

La magnitud de la final se refleja también en la concentración del consumo en pocas horas: se proyecta que cerca de 50 millones de personas optarán por alimentos preparados durante la jornada, generando una fuerte presión sobre la cadena de abastecimiento, especialmente en productos de alta rotación como las alitas de pollo.

Chile como actor estratégico en el abastecimiento

La presencia de Chile en este escenario es el resultado de un trabajo sostenido a lo largo del tiempo. Hace 27 años, la carne de ave chilena ingresó por primera vez al mercado estadounidense, iniciando una trayectoria de crecimiento continuo en uno de los destinos más exigentes a nivel sanitario y comercial.

Durante 2025, Estados Unidos importó cerca de 150 mil toneladas de carne de pollo, de las cuales 48 mil toneladas fueron de origen chileno, generando exportaciones por más de US$150 millones. Estas cifras posicionan a Chile como el principal proveedor de carne de pollo para el mercado estadounidense, con una participación cercana al 30%.

Este liderazgo es especialmente relevante en el segmento de alitas de pollo. En 2025, las exportaciones chilenas de pollo alcanzaron 186 mil toneladas, de las cuales 37 mil correspondieron a alitas. De ese total, 16 mil toneladas tuvieron como destino Estados Unidos, concentrando el 45% de las exportaciones chilenas de alitas en volumen y 53% en valor.

Este posicionamiento responde a una combinación de factores, entre ellos altos estándares sanitarios, consistencia en la calidad del producto y una cadena logística eficiente, capaz de responder oportunamente a aumentos de demanda concentrados en períodos específicos, como los que se generan en torno al Súper Bowl.

Solo para el Súper Bowl 2026, Chile ya ha exportado 3.860 toneladas de alitas de pollo, equivalentes a cerca de 4 millones de porciones, que estarán presentes en las mesas de los fanáticos en Estados Unidos durante la semana del Súper Bowl LX, contribuyendo al abastecimiento de uno de los momentos de mayor consumo anual.

La participación de Chile en un evento de esta magnitud no se mide solo en toneladas, sino también en posicionamiento: estar presente en el Súper Bowl es estar en el corazón del consumo estadounidense. Así, más allá del resultado en la cancha, el Súper Bowl volverá a evidenciar cómo el deporte, la cultura y la alimentación convergen en un mismo evento, en el que Chile reafirma su rol como proveedor estratégico de una de las tradiciones gastronómicas más reconocidas del espectáculo deportivo más visto del mundo.